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Superficie: 810 Km2

Número de habitantes: 45.168.

Gentilicio: antequeranos

Apodo: -----------------------

Situación Geográfica: En el centro de la comarca que lleva su nombre, al norte de la provincia de Málaga, de cuya capital dista 45 kilómetros. Su altitud con respecto al nivel del mar es de 577 metros, la precipitación media anual apenas rebasa los 550 l/m2 y la temperatura media alcanza los 15,3º C

Información Turística: Oficina de Turismo, Calle Encarnación nº 7 (29200). Tlf: (+34) 952 70 25 05 Fax: (+34) 952 70 25 05 E-mail: oficina.turismo@antequera.es Web: www.antequera.es y www.turismoantequera.es

Antequera- Costa del Sol

Al descender por la carretera N-331 (A-45), lo primero que abarca la vista es una extensa vega que, según la época, aparecerá como un inmenso tapiz con distintos tonos verde u ocre. A la derecha, la Peña de los Enamorados, con su curiosa historia de un trágico amor imposible; al frente, unas suaves colinas que apenas delimitan la extensión de la vega, y a la izquierda, bajo la cresta del macizo del Torcal, el manchón blanco del caserío del pueblo en el que destacan las torres cristianas y las murallas árabes. Esta descomunal primera estampa en nada apunta al tesoro monumental que esconde Antequera. Los primeros pobladores de la zona dejaron en ella un testimonio arqueológico de suma importancia: los dólmenes de Viera, Menga y Romeral, titánicas construcciones funerarias pertenecientes a la Edad de Bronce. Se cree que a partir de esta época dichas tierras jamás deshabitadas, entre otras razones porque su situación geográfica –en el centro del territorio andaluz- es el natural cruce de caminos entre la Alta y la Baja Andalucía, lo que permitió el paso y el asentamiento de iberos, tartesos, fenicios y cartagineses. Precisamente de estos últimos quedan restos en Cerro León, donde parece ser que se libró la batalla entre los cartagineses de Asdrúbal y las poderosas legiones romanas. Pero es a los romanos a los que la ciudad debe su nombre, derivado del antiguo Antikaria, denominación que, más tarde, conservarían los árabes, quienes bajo el mando de Abdelaziz Ben Muza la conquistarían en el siglo VIII. De la cultura romana quedan numerosos restos, tanto en la propia Antequera como en las próximas ciudades de Arastepi y Singilia Barba, consideradas entre las más renombradas de la roma Málaga. Termas, villas, esculturas, cerámicas, mosaicos, fustes y capiteles del período romano han ido apareciendo en toda la zona antequerana en los últimos años como prueba feaciente de su antiguo esplendor. Los árabes fueron responsables del ensanchamiento y refuerzo de la ciudad –construyendon la Alcazaba y rodearon la Medina con una muralla-, que se convirtió en un punto estratégico muy importante tras la conquista de Sevilla y Jaén por partede los cristianos, los cuales, bajo el mando del Infante Don Fernando, acabaron por entrar en Antequera en el año 1410. Tras concedérsele ciertos privilegios reales, Antequera empieza a experimentar un auge que llegaría a su punto más alto en la segunda mitad del siglo XVI y que hasta cierto punto se mantendría al XVIII. En ese alargado intervalo, la villa se enriqueció con un impresionante patrimonio artístico –iglesias y conventos sobre todo, pero también con muy destacadas construcciones civiles-, un patrimonio que ha perfilado la actual fisonomía de su casco antiguo. Una epidemia de fiebre amarilla y la invasión napoleónica diezmaron la ciudad a comienzos del siglo XIX, cuando ya empezada a mostrar signos de agotamiento, pero pasado este bache, aparece una pujante burguesía al amparo de una sólida industria textil que dinamiza la vida social y económica. Este sector industrial acaba por debilitarse en el siglo XX y no será hasta el último tercio de este cuando la ciudad, ya enlazada con una buena red de comunicaciones con el resto de Andalucía, vuelva a entrar en un período de franca expansión económica, aún en pleno desarrollo.

Cómo Llegar: Desde Málaga a Antequera la conexión más rápida es la carretera N-331 (A-45). Al llegar a la vega antequerana hay que tomar la A-354, y tras un trayecto de 2 kilómetros se entra en el casco urbano de Antequera.

Dentro de la visita monumental de Antequera, La plaza de San Sebastián es uno de los puntos más recomendados . Espacio recogido donde se halla una fuente renacentista en su centro, diseñada por Pedro Machuca en 1545 y de ese tiempo es la Colegiata de San Sebastián, de portada plateresca realizada por Diego de Vergara. Su estilizada torre de ladrillo, construida a comienzos del siglo XVIII, es la más alta de la ciudad. El interior de dicho templo es un museo de pintura y escultura. El convento de la Encarnación, con su iglesia del siglo XVI. El mudéjar granadino se observa aquí en las armaduras que cubren la nave única, en su centro, se sitúa la capilla mayor a considerable altura. Por la calle de Nájera y la cuesta de las Barbacanas se accede a la plaza de las Descalzas, así denominada por las religiosas que ocupan el convento de San José, más conocido como de las Descalzas, de singular portada barroca y en cuyo interior se encuentra el Museo Conventual de las Descalzas, en el que pueden admirarse notables obras pictóricas. El Palacio de Nájera como Museo Municipal, alberga el famoso Efebo de Antequera, un extraordinario bronce del siglo I d.C. considerado por los expertos como una de las mejores esculturas romanas de España. Escultura religiosa popular, pinturas de la escuela antequerana, orfebrería y una selecta colección de obras del pintor antequerano Cristóbal Toral son expuestas en las salas del museo. La fachada mudéjar-renacentista del Palacio de los Marqueses de la Peña de los Enamorados, con sus dos torres que hacen las veces de mirador, y a continuación el convento de la Victoria, con una hermosa iglesia dieciochesca de planta central según el modelo romano, un modelo que también define, no con tanto rigor, la iglesia del convento de Santa Eufemia en la calle Belén. Para llegar hasta aquí hay que tomar la calle de la Carrera hasta la plaza de Santiago, presidida por la fachada de doble atrio de la iglesia de Santiago, muy próxima al convento de Belén y su correspondiente iglesia, ésta del siglo XVIII y cuyo interior llama la atención por su exuberante ornamentación de yeserías policromadas y doradas. El Real Convento de San Zoilo, fundado por los Reyes Católicos en el siglo XVI según los cánones del gótico tardío. Aparte del interesante artesonado mudéjar de la nave central, la iglesia alberga las imágenes del Cristo Verde, la de Jesús Nazareno de la Sangre y un hermoso retablo, tres admirables ejemplos renacentistas. La Puerta de Granada. Fue erigida en el siglo XVIII y en ella aparecen los escudos de Antequera y de Fernando VI. Desde aquí hasta los dólmenes de Menga (2.500 años a.d.C.) y Viera (2.000 años a.d.C), dos construcciones funerarias de extrema importancia, hay sólo un paseo. La iglesia del Carmen, que pertenecía a un convento hoy desaparecido. El templo (siglos XVI-XVII) ofrece en su interior una admirable armadura mudéjar y, sobre todo, un retablo churrigueresco en el altar mayor de asombrosa complejidad compositiva. Una virgen gótica donada por los Reyes Católicos a la también desaparecida iglesia-mezquita del Salvador realza los fondos artísticos de este templo. Desde la plaza del Carmen conducen unas escalinatas al Postigo de la Estrella, de donde arranca una cuesta que desemboca en la plaza de Santa María, ya en la parte alta de la ciudad, cuyo conjunto arquitectónico está perfilado por la Colegiata de Santa María la Mayor -junto a la cual se han descubierto los restos de unas termas romanas, la Alcazaba y el Arco de los Gigantes. La Real Colegiata de Santa María la Mayor es la primera iglesia renacentista (1530-1550) construida en Andalucía. Con su monumental fachada es uno de los símbolos que mejor representan a la ciudad de Antequera. Se estructura en tres arcos divididos por contrafuertes, y está rematada en pináculos. Sus tres naves, cubiertas por armaduras mudéjares, están separadas por recias columnas de orden jónico que impregnan el interior del templo de un inequívoco aire romano. Aquí fue donde se fundó una cátedra de gramática que originó el grupo poético antequerano del Siglo de Oro, cuyo miembro más destacado fue Pedro Espinosa, al que se le recuerda con una escultura situada en la plaza. En 1585 se erigió el Arco de los Gigantes, que tiempo atrás incluía en su decoración lápidas y piezas romanas, algunas de las cuales desaparecieron y otras fueron sustituidas por copias para preservar el original. La capilla-tribuna de la Virgen del Socorro, en un pórtico barroco de dos cuerpos rematado por otro cuerpo algo más pequeño. Junto a esta original estructura está la iglesia de Santa María de Jesús, donde se rinde culto a la mencionada imagen, una de las más populares de la Semana Santa antequerana. Imprescindible una visita a la Alcazaba, situada en el lugar más elevado de Antequera y desde la que se domina la mejor panorámica de la ciudad y su entorno. Su construcción fue iniciada en el siglo XI, pero la mayor parte de las murallas y las dos torres que de ella se conservan corresponden al siglo XIV. La torre principal es la del Homenaje. Sus estancias interiores están cubiertas por bóvedas esquifadas, salvo una de ellas, que tiene techo de madera. Sobre esta torre se levantó en el siglo XVI la Torre de Papabellotas, en la que se instaló una campana cuyo sonido regulaba los riegos de la vega. La Torre Blanca, con estancias distribuidas en dos plantas, se comunica con la del Homenaje por el adarve. Desde esta, se configuraba una segunda muralla hacia el sur donde se construyó la Puerta de Málaga, un airoso torreón con arco de herradura. Tras la conquista cristiana esta torre fue utilizada como ermita con el nombre de la Virgen de la Espera. La iglesia de San Juan Bautista, construida en el siglo XVI en estilo manierista. En este templo se venera la imagen del Cristo de la Salud y de las Aguas. Por la empinada calle de Alvaro de Oviedo se desciende hacia la de Pasillas, donde se ubica el Palacio de los Marqueses de las Escalonias, de hermosa portada manierista. La iglesia de Santo Domingo (siglos XVII-XVIII), conserva un artístico artesonado mudéjar policromado. En el camarín del retablo mayor se halla la Virgen de la Paz Coronada, y otra de sus capillas está dedicada a la Virgen del Rosario. El recorrido continúa por la cuesta de la Paz, que conduce a la plaza de San Sebastián. El convento de San Agustín, concluido a mediados del siglo XVI. Presenta en la capilla mayor de su iglesia una bóveda gótica de crucería, sin embargo, el artesonado de la nave, diseñado por Siloe –una magnífica obra en su género- fue reemplazado en el siglo XVIII por una cubierta al gusto manierista En la Plaza de Toros se ubica El Museo Taurino Municipal, llegando aquí através de la calle del Infante Don Fernando en dirección a la Alameda de Andalucia. El Palacio Municipal, también en la calle del Infante Don Fernando, antiguo convento de Terceros Franciscanos, fue adquirido por el Ayuntamiento en 1845. Tras su portada neobarroca (siglo XX), el caserón contiene un espléndido patio que era el antiguo claustro y una artística escalera de mármol. Y, finalmente, junto al Ayuntamiento, el visitante podrá contemplar el convento de Nuestra Señora de los Remedios, en cuya capilla mayor, de la que cabe destacar su retablo barroco con columnas salomónicas, se rinde culto a la Virgen de los Remedios (talla del siglo XVI), patrona de Antequera.


Resultados 1 - 10 de 57 para Restaurantes
 

Bar-Cafetería-Restaurante Reina (Restaurante)

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Bar-Restaurante Capuchinos (Restaurante)

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Bar-Restaurante Carrera (Restaurante)

Bar ubicado en una de las arterias principales de la ciudad y cercano a la plaza de Santiago, nos ofrece una extraordinaria cocina casera y una variada carta de raciones con más de 75 platos diferentes. Ver Ficha

Bar-Restaurante Chicón (Restaurante)

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Bar-Restaurante Gorki (Restaurante)

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Bar-Restaurante La Mariposa II (Restaurante)

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Bar- Restaurante Las Adelfas (Restaurante)

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Bar-Restaurante Lo Güeno (Restaurante)

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Bar-Restaurante Nico (Restaurante)

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Bar-Restaurante Número Uno (Restaurante)

Este establecimiento se caracteriza por su gran variedad de tapas típicas. En su cafetería puede degustar desde sus exquisitos molletes para desayunar, pasando por el almuerzo basado en la comida casera y regional, sus tardes en compañía de un buen café y su exquisita cena. Ver Ficha


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Antequera Golf

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Convento la Magdalena

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Coso Viejo

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Finca Eslava

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Hospederia Colon Antequera

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La Fuente del Sol

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La Sierra

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Las Villas de Antikaria

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Los Dolmenes

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Parador de Antequera

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De entre todas sus celebraciones destaca, y en este caso sobremanera, su Semana Santa –declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional de Andalucía-, una de las más antiguas y originales de la comunidad andaluza –no se parece a ninguna otra aunque en esencia sea lo mismo que las demás-, de tan acusada personalidad que el término ‘estilo antequerano’ es utilizado destacar ciertas características que han influido en la Semana Santa de otros lugares. La Feria Agrícola y Ganadera de Antequera, Agroant, se celebra a finales de mayo, en el marco de la Feria de Primavera. Esta Feria de Mayo popularmente llamada Feria de Primavera, fue creada en el año 1856 con el objetivo de impulsar las actividades mercantiles, industriales, agrícolas y ganaderas de la localidad. Con el paso del tiempo h la feria se especializó en una de estas facetas pasando a convertirse casi en exclusividad en un importante mercado de compra y venta de ganado y maquinaria agrícola. A la par se puso el acento en los aspectos más lúdicos y festivos. En la actualidad Agroant es una de las ferias de ganado más importantes de la provincia y se acompaña de una gran feria de productos agroalimentarios. La Real Feria de Agosto está declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional por ser una de las más antiguas de España. Su génesis se remonta hasta el año 1748 fecha en la que el rey Fernando VII concedió a Antequera el privilegio de celebrar esta fiesta anual. La inauguración de la Real Feria está marcada por el encendido del alumbrado que los antequeranos esperan con ansia y deleite. La feria se divide en dos momentos que comparten una misma jornada: la Feria de Día y la Feria de Noche. Las celebraciones se disfrutan en ambientes muy distintos. Si por la mañana el turno corresponde a los locales del centro urbano que las cofradías y asociaciones se encargan de acondicionar y engalanar, por la noche el ambiente festivo se traslada al reciento ferial, situado en las proximidades de la Plaza de Toros, donde se ubica la caseta municipal, los puestos de venta ambulante, las atracciones, etc. El broche final a la Real Feria lo pone un gran castillo de fuegos artificiales que se hace explotar el último día de los festejos. Las fiestas en honor de la patrona, la Virgen del Rosario (8 de septiembre) son igualmente muy populares entre los antequeranos. Gastronomía Antequera ha impuesto algunos platos que han hecho fortuna fuera de sus fronteras y hoy son habituales en cualquier rincón andaluz. La famosa porra antequerana (pan, tomate y pimiento son sus principales ingredientes) es sin duda el plato estrella de esta zona, un privilegio que es compartido por los no menos famosos molletes, un pan de origen árabe insustituible –con aceite de la tierra- en el desayuno. El gusto por las tapas, una costumbre establecida no sólo en Andalucía sino en muchos otros lugares de España, tiene en Antequera una especial raigambre, habida cuenta de los numerosos establecimientos que en esta ciudad se han especializado en esta oferta. Entre la casi ilimitada gama que hay para elegir, destacan las tapas de arroz guisado, costilla, porra, guisado de patatas, berenjenas y, por supuesto, todos los derivados del cerdo, que en esta zona siguen elaborándose artesanalmente. Los dulces navideños (polvorones, mantecados, alfajores…) salidos de sus hornos tradicionales y, sobre todo, de los conventos de clausura, han alcanzado una fama cimentada en una tradición artesanal de altísima calidad. Uno de los postres más característicos de esta ciudad es el bienmesabe, elaborado con almendras, cabello de ángel, bizcocho y canela.